
El jueves comenzó el Encuentro Nacional de Netlabels que se celebra en el Centro de Cultura Contemporánea (CCCB) de Barcelona: netaudio.es . La conferencia de ayer, “Creative Commons VS distribución de música digital”, fue realmente interesante, aunque el número de asistentes no lo demostrara. Ignasi Labastida, uno de los promotores de la traducción de las licencias Creative Commons en España, explicó cómo hacer uso de estas licencias para las creaciones musicales.
Básicamente, existen varios tipos de licencia que pueden combinarse entre sí. Por ejemplo, yo hago una tonadilla y le pongo una licencia de reconocimiento. Cualquiera podrá usar mi tonadilla para lo que quiera, modificarla, venderla incluso, pero deberá decir que es mía. Segundo ejemplo: mi tonadilla tiene licencia de reconocimiento y no comercialización. Pues lo mismo, pero nadie puede lucrarse con ella. Tercero: mi tonadilla tiene licencia de reconocimiento, no comercialización, no modificación. La puedo usar, samplear, etc pero no cambiar. Cuarto: además le coloco una licencia de compartir igual. Entonces quien use mi tonadilla para lo que sea tendrá que compartir su nueva creación de la misma forma que yo. Partiendo de estas licencias, se pueden hacer todas las combinaciones que uno desee. Todo esto permite la distribución libre de música a través de la red, sin necesidad de pasar por el aro de las sociedades de gestión de derechos, partiendo de la base muy acertada de que si una creación es mía, a ver por qué no puedo hacer con ella lo que me plazca, incluso ¡oh pecado!, regalarla. Las licencias amparan legalmente a todos aquellos que quieren que algo se comparta, y no por ello entran en conflicto directo con las sociedades de gestión, como nos intentan vender algunos. Yo puedo regalar una canción pero proteger otra, si me da la gana. Incluso puedo colocarle una licencia CC de reconocimiento y no comercialización y comercializarla yo mismo a través de la distribución digital, o a través de una discográfica normal. En fin, las combinaciones posibles son múltiples, y todas ellas resultan una visión muy interesante del mercado musical: más abierta, más accesible a todos. La música vuelve a ser tratada como cultura, no como carne fresca del marketing, y como cultura tiene el derecho a ser compartida, difundida y también vendida como al creador le plazca.
Un caso muy curioso y demostrativo del ridículo en el que a veces incurre la ley es el siguiente. Un artista firma determinados papeles con determinadas personas cuando comienza su andadura en el mundillo musical. Más tarde, decide que quiere regalar una canción suya para un CD que se regalará con una revista. Pero no puede. Porque los derechos de esa creación ya no son suyos, son de las determinadas personas con las que se firmó determinados papeles. Surrealista. No es ficción, es realidad, y sucedió con un CD en concreto llamado Música LLiure, que finalmente se publicó empleando argucias realmente cómicas.
Además de todas estas explicaciones, Creative Commons desarrolla otros dos proyectos dignos de mención. El primero, CCMixter, una web de, digamos, sonidos. Una biblioteca donde concurren todo tipo de creaciones musicales bajo licencia CC listas para descargar y usar. Una gran base de datos, vaya. El segundo, Safe Creative, un registro de la propiedad versión CC, ya que los que conceden licencias de este tipo actualmente no registran.
Por su lado, Guillermo Fernández, de Loft01, nos explicó cómo funcionan las distribuidoras de música a través de internet, es decir, a las tiendas online tipo itunes store. Y uno se preguntará, ¿para qué necesito también una distribuidora en internet si lo tengo todo al alcance de la mano? Pues resulta que también son útiles. Trabajan con netlabels (sellos discográficos vía internet) y con artistas directamente (los menos), se encargan de distribuir las creaciones entre las tiendas online más afines, con los privilegios que supongo tendrán en ellas, y de controlar las ventas que tienen las canciones y revertir ese dinero de nuevo a las discográficas y/o artistas, claro. Más o menos como las distribuidoras del mundo real. Lo que creo que todavía no está muy desarrollado por parte de estas distribuidoras es la promoción y el marketing, ya que Guillermo confesó que más o menos se trataba de hablar con blogs, enviar noticias en newsletters y cosas por el estilo. Un poco pobre dentro de las posibilidades que ofrece internet para hacer publicidad, con inversiones no demasiado costosas y mucha imaginación. Pero supongo que este lado oscuro comenzará a desarrollarse muy pronto.
Aunque intento resumirlo, es difícil explicar en un sólo post todo lo que allí se dijo. Pero como los de netaudio lo tienen todo pensado van a colgar en su web la conferencia enterita. Así que recomiendo pasarse por allí y echarle un vistazo.
Termino con dos curiosidades que son impresiones personales más que otra cosa. Entiendo que, siendo un festival de netlabels, los asistentes pertenecieran al mundo de la música. Pero las licencias CC son válidas para todo tipo de creaciones: fotografía, letras, descubrimientos, inventos, de todo. Eché en falta quizás a de todos aquellos que, como yo, no somos músicos, pero dedicamos gran parte de nuestro trabajo a internet. Y la segunda, el acuerdo tácito e inquietante de todos los allí presentes de no nombramiento de la SGAE, una especie de palabra prohibida que se sustituía por expresiones tales como “algunas personas”, “algunos”, “las sociedades”, etc. Sólo uno entre el público se atrevió a nombrarla, lo que me lleva a pensar que, o bien había alguien de la SGAE oculto, o bien existe un temor real a las múltiples denuncias de la sociedad por mancillar su nombre y sus actividades. Curioso.
Web netaudio.es (consultad la programación porque la juerga sigue hoy)

ágil e intenso resumen. felicidades. gracias por hacer referencia a netaudio.es. un saludo.
gracias!
me pareció una gran iniciativa, a veces hay que llevar el mundo virtual al real para que se conozca, no? saludos!