
Bien, es evidente: fumo. Mejor dejar las cosas claras desde el principio, que nadie pueda decir que intento ser partidista. Lo soy. Porque además, fumo mucho. Aclarado este punto, que nadie se lleve a engaño. No es este un manifiesto rabieta. Es sólo una reflexión salida de una situación real, internacional, para más INRI, y hasta diría universal. Veamos.
Hace una semana tuve la suerte de visitar Londres. Y digo suerte porque me parece una ciudad excepcional, como pocas de las que he visitado. Londres es genial y, a su manera, poco inglesa. Mientras estaba allí recordé mi primer viaje, y recordé lo terriblemente nefasto que fue y, aún así, cómo se me había quedado grabada la ciudad como una de las mejores que he visto en mi vida. Curioso.
Esta vez pude disfrutarla poco más que 24 horas, es decir, muy poco, nada. Pero salí con la misma sensación. El caso, sin embargo, no es este.
No sé si sabréis que, por esos lares, la ley antitabaco es bastante más estricta que la nuestra. Es decir, no se puede fumar casi ni en la calle. Beber sí, y por litros además, pero fumar no. Total, que dentro de estos sitios en los que el humo (de tabaco), no es bienvenido están las discotecas. Y, entre ellas, la Fabric. Un prototipo de lo que serán aquí las salas de baile en muy poco tiempo.
En la Fabric está terminantemente prohibido fumar. No como aquí, que enciendes un cigarro y lo apagas cuando ves venir al segurata. Allí ni eso. La gente cumple con la ley y no fuma. Hasta tal punto, que no es extraño recibir golpes de la mandíbula del de al lad, en su armónico mandibulear, pero nunca respirarás su nefatso, terrible y nocivo humo. ¿Por qué? Porque la Fabric ya se ha fabricado su propio humo: el del ambientador.
Hace unos días escuchaba en las noticias el problema de los malos olores (entendidos como sudores), en las discotecas españolas, ahora que lo de fumar es poco menos que un crimen. Allí ya lo tienen solucionado. ¿En qué consiste? Cada 2 minutos, soltamos una buena cantidad de humo perfumado. Sí, humo. Humo discotequero del de toda la vida. Humo, pero con olor a ambientador de baño.
Al principio la cosa tiene gracia, pero después de 4 horas de respirar ambientador en forma de humo el chiste comienza a cansar. Sobre todo, porque el ambientador, además de oler a baño de la Preysler, debe contener alguna que otra toxina, con lo que a mitad de noche puedes despedirte de tu garganta.
Mi garganta fumadora, quién lo iba a decir, no estaba preparada para estos nuevos tóxicos. Mi primer cigarrillo en 3 horas me dolió hasta el retuétano, si es que eso existe. Por un lado, entendí la paranoia de los no fumadores con el humo, lo terrible que es respirar toda la noche un tóxico que aborreces. Por otro, me pregunto si no es una solemne gilipollez la sustitución de uno por otro tóxico, y si no sería mejor morir viciosos que oliendo a rosas. Aunque sean del baño de la Preysler.
Para saber cuanto tiempo llevas sin fumar, visita http://www.defumar.com.ar
Llevo sin fumar 10 minutos y 20 segundos. ¡Y sin consultarlo!

Jajajaja, no sabía lo del ambientador, pero no se que es peor, si el tabaco, el ambientador o el olor a sudor y pedo que provoca la ausencia de los primeros. buffffff :s