No es la primera vez que hablo aquí de los anuncios de Dove “Por la belleza real”. Siempre he defendido que me parece una estrategia de marketing muy buena, que ya era hora de que alguna marca de productos de belleza apostara un poco por algo tan simple como atacarse a sí misma. Bueno, así dicho puede parecer arriesgado, pero seguro que muchos de vosotros os dijisteis “ya era hora de que alguien lo dejase claro”, cuando salió aquel famoso spot llamado Evolution.
El problema es el de siempre. Que Dove, lo quiera o no, es una multinacional. Y, como tal, sólo hay que rascar un poco para ver que sus campañas son realmente hipócritas. Esto no debería sorprender a nadie, es decir, ya sabemos que es una estrategia de marketing.
Y aquí viene el segundo problema. Que ahora, quien más y quien menos puede hacer un vídeo baratito y resultón. Así que sólo hay que juntar la parte de rascar y la parte de “es fácil hacer un vídeo” para entender por qué a Dove le están respondiendo con sus propias armas.
Partamos del anuncio original, el llamado Onslaught, cuyo mensaje es, básicamente, “habla con tu hija antes de que la industria de la belleza lo haga”.
Y ahora vienen los enanos. El primero, un poco pillado por los pelos, de Greenpeace, haciendo referencia a que Dove es una de las principales causantes de la deforestación en Indonesia.
El segundo, para mí, clavado. Con el mismo mensaje que el anuncio original, un repaso a la otra marca de Dove, es decir, de Unilever: Axe. Y claro, aquí se queda uno planchado al ver cómo la misma empresa que nos dice “hey, que las mujeres sois como sois, que no hagáis caso de las revistas, que no seáis objetos sexuales”, resulta que predica a través de su otra marca todo lo contrario.
Lo único que puedo decir a favor de Dove, dadas las circunstancias, es que realmente ha llevado a cabo un programa con ciertos fines sociales “Por la belleza real”, cosa que hace que sus consejos no se queden sólo en palabrería. También sé que las marcas, incluso dentro de una misma empresa, funcionan independientemente y llegan a competir como si de compañías diferentes se tratara. Pero cuando es tan fácil averiguar que el emisor es el mismo, ¿no deberían revisar la filosofía que las alimenta a todas ellas? Mucho me temo que, en este caso, la filosofía sea “cuanta más pasta, mejor que mejor”.





